Hemos escuchados mucho sobre la importancia de hacer equipo en cualquier organización. Muchos especialistas organizacionales nos hablan del “equipo soñado”, como puente hacia el logro de objetivos, pero al parecer la realidad de las empresas familiares, se encuentra muy lejos de las teorías del éxito.
Se trata de algunos aspectos que deben tenerse en cuenta a la hora de formar el equipo:
- Saber seleccionar: resulta clave identificar las competencias que necesitamos de las personas que se sumen al equipo, dejando de lado las cuestiones de parentesco o amistad.
- Saber comunicar: tener en claro lo que deseamos, cómo, dónde y cuándo se vuelve tan importante como el saber expresarlo, darlo a entender de muchas formas, crear los canales de comunicación para retroalimentar las ideas.
- Saber aprender: estamos en un mundo de personas únicas e irrepetibles las cuales pueden inspirarnos, enseñarnos. Cada equipo será único y necesitará innovar con otras experiencias, buscando alcanzar el objetivo.
Mantenernos en viejos esquemas puede convertirse en obstáculo.
Los equipos funcionan y se pueden alcanzar resultados extraordinarios.